Considero necesario ser claro respecto de este punto.

Un resultado aislado debe analizarse cuidadosamente.

Pero cuando un establecimiento mantiene durante años resultados bajos, existe una señal que no deberíamos relativizar.

Si un establecimiento se mantiene reiteradamente alrededor de 240 puntos y otro comparable obtiene resultados cercanos a 300, existe una diferencia que merece ser estudiada.

No sabemos todavía cuál es la causa.

Pero no podemos actuar como si ambos resultados estuvieran diciendo lo mismo.

El resultado no entrega la causa

Un puntaje bajo no nos dice automáticamente dónde está el problema.

  • Puede existir una cobertura curricular insuficiente.
  • Debilidades metodológicas.
  • Materiales inadecuados.
  • Evaluaciones internas poco alineadas con los aprendizajes esperados.
  • Pérdida de tiempo pedagógico.
  • Bajas expectativas.
  • Problemas de gestión.
  • Escasa recuperación de aprendizajes.
  • O varios factores actuando simultáneamente.
  • Por eso:

el puntaje no reemplaza el diagnóstico, pero sí nos obliga a realizarlo.

Comparar puede enseñar mucho

Como asesor considero especialmente interesante comparar establecimientos con características relativamente semejantes pero resultados diferentes.

¿Qué hace uno que no hace el otro?

  • Podemos comparar:
  • cobertura curricular;
  • materiales;
  • evaluaciones;
  • cuadernos;
  • uso del tiempo;
  • planificaciones;
  • expectativas;
  • estrategias;
  • acompañamiento docente;
  • gestión de UTP;
  • distribución de estudiantes según Estándares de Aprendizaje.

Ahí el dato comienza a transformarse en información pedagógica.

Mi experiencia con estudiantes de GSE bajo y medio bajo

Este tema tiene para mí una dimensión personal.

Fui profesor de Matemática de estudiantes pertenecientes principalmente a grupos socioeconómicos bajos y medio bajos.

Conozco las dificultades de esos contextos porque las viví directamente en la sala.

Pero también viví otra realidad.

En distintas ocasiones mis estudiantes alcanzaron resultados muy altos, llegando incluso a superar resultados de establecimientos privados o particulares subvencionados reconocidos y de otros establecimientos destacados.

No menciono esta experiencia para afirmar que el contexto socioeconómico no importa.

  • Importa.
  • Tampoco pretendo generalizar mi experiencia.
  • Pero aquello me dejó una convicción:

el contexto puede explicar dificultades; no debería utilizarse anticipadamente para establecer el límite de lo que un estudiante puede aprender.

Los Estándares de Aprendizaje también deben analizarse

No basta con mirar el promedio.

También necesitamos preguntarnos:

  • ¿Cuántos estudiantes están en Insuficiente?
  • ¿Cuántos en Elemental?
  • ¿Cuántos alcanzan Adecuado?

Un establecimiento debe reducir Insuficiente.

Debe conseguir que estudiantes Elementales avancen.

Pero tampoco puede olvidarse de quienes están en Adecuado.

La mejora debe producir movimiento en toda la distribución.

Los resultados tienen consecuencias institucionales

Los resultados académicos tampoco están desconectados de otros mecanismos del sistema educacional.

Tienen relevancia dentro de la Categoría de Desempeño y también forman parte de los antecedentes considerados en sistemas asociados al reconocimiento del desempeño de los establecimientos, como el SNED.

Por eso considero difícil hablar seriamente de excelencia institucional ignorando resultados académicos persistentemente deficientes.

La excelencia no puede ser solamente un discurso.

Debe existir evidencia de aprendizaje.

Pero SIMCE no es toda la educación

Defender la importancia de los resultados no significa convertir el SIMCE en el único objetivo de una escuela.

El propósito continúa siendo el aprendizaje.

También importan el bienestar, la convivencia, la participación, las expectativas y el desarrollo integral.

Precisamente por eso necesitamos complementar los resultados académicos con otros indicadores.

Ahí adquieren especial importancia los IDPS.

No buscar culpables no significa evitar responsabilidades

Esta distinción me parece fundamental.

No necesitamos entrar a un establecimiento preguntando:

“¿Quién tiene la culpa?”

Pero tampoco podemos observar resultados bajos durante años y decir que nada depende de nosotros.

Existe una diferencia entre culpabilizar y responsabilizarse.

Un establecimiento que quiere mejorar necesita mirar sus resultados sin excusas, identificar las posibles causas y modificar aquello que corresponda.

El SIMCE no explica toda la calidad educativa.

Pero cuando los resultados son persistentemente bajos, tampoco podemos ignorar la señal.

Luis Schorwer

Luis Schorwer

Profesor de Matemáticas y Computación y Magíster en Enseñanza de las Ciencias, mención Matemática. Asesor educacional (ATE) con más de diez años de experiencia en acompañamiento de aula y profesor universitario. Fundador de Rendimiento 360.