Una calificación no representa todo lo que un estudiante sabe.

Pero tampoco considero correcto presentar siempre la nota como enemiga del aprendizaje.

  • Los estudiantes también responden a incentivos.
  • Quieren mejorar su promedio.
  • Desean demostrar que pueden.
  • Les agrada obtener reconocimiento.

Algunos quieren mostrar una buena nota a sus familias.

Otros disfrutan superar a sus compañeros o superar sus propios resultados.

Eso forma parte de la realidad escolar.

Por eso la pregunta para mí no es:

¿Debemos eliminar la motivación por la nota?

La pregunta es:

¿Cómo podemos utilizar esa motivación para generar aprendizaje?

Las notas de proceso

Durante mi ejercicio docente he utilizado evaluaciones de proceso que posteriormente pueden integrarse hasta constituir una calificación.

Esto permite valorar lo que ocurre durante las clases.

  • Trabajo.
  • Esfuerzo.
  • Corrección.
  • Progreso.
  • Recuperación de contenidos anteriores.

El estudiante comprende que su resultado no depende exclusivamente de una prueba final.

“Soy malo para Matemática”

Este punto me parece especialmente importante.

Hay estudiantes que han pasado años obteniendo malos resultados.

  • Con el tiempo construyen una identidad:
  • “Soy malo para Matemática”.
  • “No entiendo”.
  • “Nunca me va bien”.
  • Y finalmente:
  • “No me gusta Matemática”.

Pero ¿qué ocurre cuando ese estudiante comienza a obtener resultados diferentes?

  • Primero un 4,5.
  • Después un 5,0.
  • Más adelante una nota que nunca había obtenido.
  • Quizás para otro estudiante sea solamente un número.
  • Para él puede significar:

“Quizás sí puedo”.

La nota también puede reconstruir confianza

Una buena calificación obtenida mediante trabajo real puede modificar la autoestima académica.

  • No porque regalemos la nota.
  • Precisamente porque no la regalamos.
  • El estudiante trabajó.
  • Corrigió.
  • Persistió.
  • Aprendió.

Y finalmente obtuvo evidencia concreta de que podía hacerlo.

Ese proceso tiene enorme valor pedagógico.

Segunda oportunidad no significa menor exigencia

Si un estudiante trabajó durante toda la clase pero no alcanzó a terminar, en determinadas circunstancias puede continuar posteriormente.

  • Puede corregir.
  • Puede completar.
  • Puede demostrar finalmente que aprendió.
  • Eso no significa regalar una nota.

Significa permitir que el proceso de aprendizaje termine.

No deberíamos confundir velocidad con aprendizaje.

Las diferencias también importan

No todos los estudiantes aprenden exactamente de la misma manera ni necesitan los mismos apoyos.

Cuando existen necesidades específicas, considero fundamental el trabajo colaborativo entre el profesor de asignatura y la educadora o educador diferencial.

El profesor aporta su conocimiento disciplinar y el conocimiento cotidiano del desempeño del estudiante.

El profesional de educación diferencial aporta una mirada especializada respecto de barreras, apoyos, accesibilidad y estrategias.

Ambas miradas pueden enriquecer considerablemente el aprendizaje.

Recuperar lo aprendido

También he utilizado actividades donde aproximadamente una parte corresponde al contenido actual y otra recupera contenidos anteriores.

En ocasiones he trabajado con una distribución cercana a:

50 % contenido actual y 50 % contenidos anteriores.

El objetivo es evitar que cada unidad desaparezca después de la prueba.

Aprender Matemática significa también recordar, conectar y volver a utilizar.

Primero puede aparecer la nota

Un estudiante puede comenzar trabajando porque quiere una buena calificación.

  • Pero durante el proceso descubre que puede resolver.
  • Después participa.
  • Comprende.
  • Obtiene un buen resultado.

Y lentamente puede cambiar su relación con la asignatura.

Quizás la motivación inicial fue la nota.

Después apareció algo más importante:

la confianza.

Por eso la nota no es el aprendizaje.

Pero utilizada pedagógicamente puede convertirse en una herramienta para producirlo.

Luis Schorwer

Luis Schorwer

Profesor de Matemáticas y Computación y Magíster en Enseñanza de las Ciencias, mención Matemática. Asesor educacional (ATE) con más de diez años de experiencia en acompañamiento de aula y profesor universitario. Fundador de Rendimiento 360.