Cuando se conocen los resultados SIMCE, una de las primeras reacciones de los establecimientos es mirar el puntaje.
- ¿Subimos?
- ¿Bajamos?
- ¿Cómo estamos respecto del año anterior?
- ¿Cómo estamos respecto de otros establecimientos?
Son preguntas legítimas.
Sin embargo, después de años observando clases, he llegado a una conclusión:
el resultado que aparece finalmente en un informe comenzó a construirse muchos meses antes dentro de las salas de clases.
El SIMCE no comienza el día de la prueba
Se construye cuando el profesor decide qué enseñar.
- Cuando determina cuánto tiempo dedicar a un contenido.
- Cuando selecciona una guía.
- Cuando explica.
- Cuando comprueba si los estudiantes comprendieron.
- Cuando corrige un error.
- Cuando decide avanzar o volver a explicar.
- Cuando recupera aprendizajes anteriores.
- Cuando evalúa.
- Cuando atiende a un estudiante que presenta dificultades.
Y también cuando decide qué hacer con aquel estudiante que ya comprendió y necesita avanzar más.
Por eso considero que preparar adecuadamente a los estudiantes para una evaluación estandarizada no significa comenzar a resolver ensayos algunas semanas antes.
Significa fundamentalmente enseñar bien durante todo el año.
Saber el contenido es necesario, pero no suficiente
Una de las primeras cosas que observo es el dominio disciplinar.
Un profesor necesita conocer aquello que enseña.
Pero saber resolver un ejercicio no significa necesariamente saber enseñarlo.
- También debe saber explicarlo.
- Anticipar errores.
- Utilizar diferentes representaciones.
- Mostrar procedimientos alternativos.
- Construir ejemplos desde menor hacia mayor dificultad.
- Y comprobar si los estudiantes realmente comprendieron.
Todos los estudiantes necesitan profesor
Una situación que observé en algunas salas fue la enorme preocupación de determinados profesores por los estudiantes con mayores dificultades.
La intención era completamente positiva.
Sin embargo, en ocasiones la clase comenzaba a avanzar prácticamente al ritmo de ese grupo.
Entonces los estudiantes que se encontraban en nivel Elemental avanzaban lentamente y quienes podían alcanzar o ya se encontraban en nivel Adecuado recibían pocos desafíos.
Esto me dejó una convicción:
los estudiantes en nivel Insuficiente necesitan apoyo; los estudiantes en Elemental necesitan avanzar; y los estudiantes en Adecuado también necesitan continuar aprendiendo.
Todos necesitan profesor.
El tiempo también enseña
Una clase planificada para 90 minutos no necesariamente contiene 90 minutos de aprendizaje.
- Atrasos.
- Interrupciones.
- Estudiantes retirados de la sala.
- Entrega tardía de materiales.
- Problemas administrativos.
- Conversaciones que podrían realizarse en otro momento.
- Cada interrupción parece pequeña.
Pero acumuladas durante semanas y meses representan una cantidad importante de oportunidades de aprendizaje perdidas.
Proteger el tiempo pedagógico no es solamente responsabilidad del profesor.
También es una responsabilidad institucional.
Los materiales importan
Durante mis asesorías he revisado guías, pruebas, presentaciones y cuadernos.
Encontré materiales excelentes.
Pero también encontré recursos obtenidos rápidamente desde internet y utilizados sin una revisión suficiente.
Internet no es el problema.
El problema aparece cuando no nos preguntamos:
- ¿Este material corresponde al objetivo?
- ¿Tiene el nivel de dificultad adecuado?
- ¿Desarrolla las habilidades que buscamos?
- ¿Las instrucciones son claras?
- ¿Existen errores?
¿Permite avanzar desde tareas sencillas hacia otras más complejas?
¿Desafía a estudiantes de distintos niveles?
Una guía también enseña.
Una evaluación también enseña.
Los resultados tienen una historia
Por eso, cuando observo un resultado SIMCE, no veo solamente un número.
- Veo cobertura curricular.
- Tiempo.
- Materiales.
- Evaluaciones.
- Expectativas.
- Decisiones pedagógicas.
- Gestión.
- Profesores.
- Estudiantes.
- Y muchas clases acumuladas.
El puntaje es el final visible de una historia que comenzó mucho antes.
Por eso la pregunta no debería ser únicamente:
¿Cuánto obtuvimos?
También debemos preguntarnos:
¿Qué ocurrió durante el año para que obtuviéramos ese resultado?
Ahí comienza realmente el análisis pedagógico.